Tiempo de valientes

En BilbaoCentro, seguramente debido a la situación actual del comercio y las amenazas a las que se enfrenta, predicamos con el ejemplo la máxima de arriesgar en el día a día, de ser motores de cambios y de revelarnos a ser engullidos por las inercias que nos presentan un panorama social y comercial que no es del gusto de nadie.

Son tiempos de valientes y en el mundo del comercio sabemos que el camino actual nos lleva hacia una muerte dulce, al menos en referencia a la presencia masiva de comercios en nuestras calles y a la calidad de los mismos. Parece mejor no hablar de la importancia social del sector, que hace de la situación de reconversión actual un acicate para la acción. Son varios los frentes que abordar, entre ellos la promoción del comercio y la hostelería de la villa. Este eje es trasversal a otras estrategias de ciudad que tan buenos resultados están dando en la creación de atributos ligados a la marca de la ciudad. Al igual que en  el comercio, todos giramos sobre el mismo término, la calidad. Es lógico pensar que la realización de eventos de diferente tipología y tamaño forma parte de una estrategia acordada por quienes lideran la promoción de Bilbao y del resto del territorio, las instituciones vascas.

El retorno que logra un calendario de eventos de diferente carácter tiene una evaluación compuesta por múltiples variables que, en función del peso que se le otorgue a cada una de ellas, logran demostrar su rentabilidad o no. La promoción de la marca a nivel internacional, la repercusión económica directa, el futurible retorno en clave de visitas, eventos o negocios o, incluso, dotar a la marca Bilbao o Bizkaia de un componente social componen parte de las variables que se tiene en cuenta a la hora de valorar la rentabilidad económica de los eventos. En cualquier caso, y dando por establecido un sistema cuya valoración tiene una base objetiva pero muchos componentes sin duda subjetivos, considero importante pasar de la oratoria a la práctica en determinadas políticas que se desarrollan en el capítulo de los eventos, todas aquellas relacionadas con el carácter de las iniciativas que se ponen en marcha. No hablo de discriminación positiva en un mundo que impone la globalización, creo que el tipo de evento y su carácter, el origen del promotor y de las empresas que le dan soporte al mismo, el seguro desarrollo económico que supondría a futuro la especialización de Euskadi como país que exporta eventos y la promoción real de la creatividad e innovación como valor a cuidar tienen que ir ligadas y ser base de la estrategia de país.

Hablamos de desarrollos coherentes con nuestra historia y con esas señas de identidad que venimos trabajando, alejándonos quizás de eventos que poco tienen que ver con nuestros gustos, dando la sensación de abandonar la estrategia buscando no bajar la tensión de un calendario plagado de grandes tracas. En cualquier caso, es tiempo de valientes y podemos asumir que a veces la pólvora esté mojada. Además, la repercusión en el posicionamiento de la marca es incuestionable a nivel internacional y la sociedad está orgullosa de ello.

Convenimos que son dos los capítulos sobre los que plantear ajustes de estrategia. Por una parte, la necesidad de volver la vista a los eventos de formato medio o incluso pequeño para su empoderamiento pero, especialmente, si tienen relación con nuestro carácter o suponen una plusvalía en favor de nuestros sectores económicos. Por otra parte, la rentabilidad económica directa sobre nuestro tejido económico de los eventos que se traen a nuestro territorio. En una sociedad en formación continua en lo referente al desarrollo de su perfil turístico e incluso en la creación y empaquetado de sus productos exportables, es el comercio la cenicienta de las actividades económicas en lo referente a su exposición turística, donde incluimos los eventos.

A este respecto, y como modelo planteado desde BilbaoCentro, concebimos la moda como un desarrollo pendiente de apoyo real a través de los agentes que ya existen y bajo el liderazgo estratégico de las instituciones. En este caso se da una encrucijada, la de apoyar la promoción del sector de la moda, santo y seña del comercio de BilbaoCentro y con agentes que lo trabajamos la promoción desde hace años, u optar por la compra de un evento de primer nivel internacional. En el capítulo de la repercusión directa de los eventos, estamos en la primera estación para la presentación y venta de comercios especiales, no de un tejido comercial de alta calidad.

Lo cierto es que seguimos acomplejados con respecto a nuestros comercios y aquellos venidos de otras tierras pero de gran calidad, pensando que los compradores solo vienen de las grandes mecas del Shopping mundial. Bilbao tiene un gran comercio que no enseñamos y estas situaciones ya pasan factura en dos aspectos. El comercio de alta gama, aquel que nos hace mejor que otras ciudades de nuestro entorno no recibe el apoyo y promoción ante los visitantes, no permitiendo el cierre de nuevas ventas. ¿Alguien pone en dudas que las boutiques de Bilbao que venden grande marcas internacionales no son atractivas para los consumidores españoles o internacionales? Es un formato único y de la máxima calidad, vamos a buscar valientes dispuestos a equivocarse, o acertar. Si vendemos destino cultural y gastronómico, creo que todos vemos un destino cojo, al no contar con el Shopping en este mix de ciudad. La palabra ocio, se conforma a través de múltiples actividades abrazadas. Por otra parte, nos enfrentamos a la necesidad de desandar un camino que nos empobrece, con mensajes a favor de una oferta comercial pobre en calidad pero que ocupa nuestro centro del centro. La manera de vestir y consumir a perdido enteros en una sociedad destacada por su gusto por la moda. BilbaoCentro ha asomado con actividades de promoción de las boutiques y grandes tiendas de Bilbao y con la puesta en escena de prototipos bilbaínos de l elegancia para mostrar el camino pero nos queda tiempo aún de predicamentos, quizás falten valientes. El modelo es Milán, lógicamente hay que pensar en los mejores, una ciudad que lleva en su ADN la elegancia y sus ciudadanos son los embajadores de lo que queremos para Bilbao. Eventos de moda unidos en red y coordinados, y apoyados en condiciones, claro.

Por último, apuntar que son relativos los ajustes que llevar a cabo pero quizás el más importante es creer que el comercio de Bilbao es de justicia visibilizarlo ante el turista, incorporarlo en nuestro porfolio y apoyarse en los que trabajamos en el sector, con experiencia probada y capacidad de generar equipo para multiplicar, y no sumar.


Jorge Ayo.

De formación y vocación, periodista. Actualmente Gerente de la Agrupación Empresarial de comerciantes, hosteleros y empresarios Bilbao Centro.

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